Hábitos de alimentación y el deporte

El ejercicio regular y unos hábitos saludables de alimentación nos conducen a sentirnos más felices y con más energía, por lo que la nutrición y el deporte deben formar parte de nuestra vida y rutina diaria.

Aunque hoy en día es difícil llevar a cabo estos hábitos debido a la cantidad de horas que pasamos frente al ordenador y sentados en nuestro trabajo, no debemos dejarnos llevar por una vida sedentaria, ya que hará que estemos más cansados, sin fuerza y nuestro cuerpo en general se verá resentido.

Practicar deporte nos ayudará a:

  • Mejorar la salud de nuestros huesos y aumentar la energía y la resistencia.
  • Prevenir enfermedades de corazón, presión arterial alta, diabetes y obesidad.
  • Aliviar la ansiedad y el estrés, y mejorar el sueño.
  • Mantener nuestro peso ideal ya que acelera el metabolismo (velocidad a la que quema las calorías).

Todos podemos realizar ejercicio, comenzando con algo ligero y yendo de menos a más, eso sí, consultando siempre con vuestro médico que todo está correctamente antes de empezar vuestro plan de ejercicios.

Podéis empezar con caminatas cortas de 10-20 minutos 2/3 veces por semana, aunque un buen objetivo es caminar 4/5 veces por semana de una manera rápida durante 30 minutos.

Podemos adecuar el deporte a cada edad:

Infancia y adolescencia

Durante la infancia, los niños deben practicar cualquier tipo de deporte que fomente su formación y desarrollo. Una vez pasada la adolescencia, recomiendan ejercicios para incrementar la resistencia y la potencia como el fútbol, baloncesto, atletismo, etc. Lo recomendable es que a estas edades la actividad física sea diaria, de una hora al día aproximadamente.

A partir de los 18 años

Se recomienda realizar ejercicios de fuerza, coordinación y resistencia. Ejercicios como el atletismo o el futbol ayudan a adquirir estas capacidades.

 

Además del deporte, nuestra alimentación diaria influye en nuestro rendimiento, nuestro estado de ánimo y nuestra salud:

  • Debemos llevar una alimentación completa, es decir, comer de todo, de una forma variada y equilibrada, pero siempre procurando que haya predominio de alimentos ricos en hidratos de carbono y proteínas.
  • Tomar entre 3 y 5 raciones de fruta y verdura diarias, así nuestro organismo ingerirá la suficiente cantidad de vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes que benefician a nuestro cuerpo.Para que sea más fácil puedes tomarlas en cualquiera de las comidas, como parte de tus postres, en las bebidas, etc. Tienes multitud de opciones para incluirlas en tu dieta habitual
  • Toma al menos dos litros de agua al día: te ayudará a aumentar tus niveles de energía, controlar tu peso, ayuda a tu digestión y mantendrá tu piel hidratada.
  • Come poco y más a menudo: está comprobado que comer más a menudo es más saludable. Realiza 5 comidas más pequeñas al día y controlarás mejor los excesos, manteniendo tu apetito y evitando los atracones.
  • Evita el consumo excesivo de grasas: cocina tus alimentos al horno o a la parrilla, y evita el consumo de productos fritos o procesados. Puedes darte un capricho, pero no te excedas.
  • Limita el consumo de sal y bebidas azucaradas: opta por comer con poca sal, para reducir la presión arterial, y por bebidas no azucaradas como el agua, el zumo natural o alguna bebida energética sin azúcar.

Seguir una dieta equilibrada y realizar al menos 30 minutos diarios de alguna actividad deportiva nos ayuda a tener una vida sana y prolongada.